lunes, 28 de mayo de 2012

Pequeños animalitos raros


Y es que sin lo raro, todo en este mundo sería tan estático. El mundo no se movería, no giraría, no rotaría. Porque sin lo raro no existe lo diferente,  sin lo diferente no hay novedad. Y sin novedad, queridos, no hay nada. O sí. Claro que hay algo. Algo monótono, aburrido, porque todo sería igual. Y si todo es igual, es cansador. Como las flores. Todas rojas, todas rojas, todas rojas. Te cansaste. Pero no, porque existen de infinitos colores e innumerables formas. Porque si no hay novedad, no hay lugar para la rareza. Y ahí empieza ese círculo vicioso en el que no conviene meterse tan a fondo porque a veces es mejor no mirar la realidad que mirarla y aceptarla, y ver y darse cuenta de que no es como se creía que era: fácil, simple, individualista. Porque todo abarca, concierna e implica mucho más, todo se construye desde abajo, todo tenemos que construirlo nosotros. Pero se fue de tema che, estábamos en que no conviene meterse a fondo en este tema. Pero hoy quiero. Y lo voy a hacer. Mierda. Si todo y todos fueran igual, no hubiera existido el rock nacional. Porque todo hubiese sido folk. Si no hubiese existido el pensamiento entonces raro de crear la guitarra eléctrica, no hubiese existido el rock n roll. Si no hubiese existido la poesía, no existiría entonces Charly García. Si no existieran los sueños, la obra de Cortázar sería pobre. Pero existen. Y eso demuestra nuestra rareza como seres, individuos, como el conjunto de animalitos que somos y que soñamos. Porque cerramos los ojos, y el inconsciente escapa, los pensamientos vuelan, las ideas más ilusorias y los cuentos más exóticos se vienen a nuestra cabeza, y vivimos así las experiencias más locas, las aventuras más heroicas. Porque si queremos, todos somos héroes. Si queremos, podemos ser reyes, pobres, marcianos. Podemos ser felices o desgraciados, podemos estar solos o acompañados. Y no lo logramos con alguna droga, sino con nuestra mismísima naturaleza, gracias a nuestra maravillosa condición de soñar. Y soñar a lo grande. Involuntariamente, automáticamente. Y así como soñamos, pensamos.  Algunos más, otros menos, otros evidentemente nada –y sino lean el diario. Pero pensamos, y gracias a que somos libres, podemos tomar distintos rumbos. Por qué ser todos iguales entonces, para qué joder y seguir las huellas de los demás, a veces de los más idiotas. Pero siempre a donde alguien va. ¿Por qué entonces siempre todo tan igual? Siempre todos tan iguales. La superficialidad engreída que gobierna autocráticamente en cada uno de ellos. Los maneja, los domina. Siempre todos tan iguales. Reina la frialdad. El amor es una cárcel, los sentimientos son aire. Maldita vanidad triste. Siempre todos tan iguales. La  autenticidad está dormida. Otras zapatillas no existen. Otros ideales tampoco. Otra música para el boliche tampoco. Todo se trata de pertenecer. Ay sociedad, desligate. Que sean ellos, todos locos. La cosa más bella. Fidelidad, códigos, lealtad, inocencia… hasta los animales están más familiarizados con esos conceptos.  Y sin embargo, los raros somos nosotros. Pero los animales tienen los códigos. La posibilidad de ser distintos somos nosotros. De ir por un lado y que tu amigo vaya por el otro, de elegir vestirte de otra manera, de elegir ir en contra de lo que piensa el de al lado, de luchar por lo que querés y pelear por lo que creés. A eso hoy se lo llama ser raro, porque implica ser diferente, porque significa despegarse del resto, alejarse un poquito, y que ese espacio y ese aire le permitan a uno soñar y soñar más fuerte, volar y volar más lejos, cantar y cantar distinto.

domingo, 6 de mayo de 2012

"Everyone is making love or else expecting rain"



Reporter: What is your attitude toward your "finger-pointing" songs? He implied that you thought they were just superficial.
Bob Dylan: No, it's not superficial, it's just motivated. Motivated. Uncontrollable motivation. Which anyone can do, once they get uncontrollably motivated.

No se trata de la humildad, de su verdad hecha canción ni del racismo contra el que fervientemente peleó. Ya no son sus anteojos negros ni su cigarrillo lo que lo hacen ser él. Lejos se trata de su sombrero. Tampoco de su baja estatura ni de sus rulos. No es esa voz peculiar ni el rechazo hacia los medios. Ya no se trata de la espalda que les muestra a los periodistas y de la cara que le pone a la verdad, los débiles y los pobres. Ya no son sus letras mundialmente reconocidas ni sus tantísimos ritmos. No son esas metáforas que por tan ciertas tocan el cielo. Tampoco lo son sus náuseas ante el materialismo y la hipocresía. No es el hecho de que haya cantado después del discurso de Martin Luther King ni al mismísimo Papa. No lo fue y nunca lo va a ser su conversión al cristianismo. No son sus gritos desesperados que ruegan paz ni la impotencia que sale de sí frente a los maestros de la guerra. No es la imagen que da “Resting in the fields, far from the turbulant space, half asleep near the stars with a small dog leaking your face”. No son los cientos de álbumes, miles de canciones y millones de artistas que inspiró. No es que haya sido la culminación de una época ni que se trate de una de las cien personas más influyentes del siglo xx. No son su armónica ni su guitarra acústica.  No se trata del blues y el gospel que cantó, del folk que tarareó, del rock and roll que rugió ni del jazz y swing que bailó. Música inglesa, escocesa e irlandesa. No es ese cambio y distinción de cada canción en cada recital solamente porque ellas así lo merezcan. Porque se cagó en el mundo, en las presunciones, en los prejuicios y en todo lo establecido. Pero tampoco se trata de su autenticidad y el coraje de ser lo que fue.

Más allá de sus letras indescifrables. Dejemos de lado el hecho de que él solo vino a cantar pero sin quererlo y sin creerlo cambió muchas mentes, transformó muchas almas y le dio color y lágrimas a un mundo que tanto lo necesitaba.

Se trata de eso y de mucho más. De todo eso, sí, pero fusionado, comprimido, tan exprimido que tanto jugo dio, tan iluminado que tan ciegos nos dejó. Tan cierto que a muchos asustó y tan poético que a tantos otros cautivó. Porque tan desesperado estaba que desesperó. Y tanto para decir tuvo que gracias al Cielo y al piso, habló. Gracias a todos y a todo, cantó.

martes, 24 de abril de 2012

Los locos que inventaron el amor


"A lovestruck Romeo..."

El se va, ella se queda. Sin un último adiós, su tren parte. Un rumbo indefinido, una búsqueda que nada encuentra, un vacío que nada llena. Una aventura insaciable. Ella loca ante los ojos de él, él diferente ante los ojos de ella. No hace falta disimular, no se justifica callar. No se piensa en fingir. Sumergen sus esencias, flotan en el aire sus creencias. Y ridículos, bailan. Juntos, hablan con los animales. 

Malditos recuerdos, maldito el porvenir. Benditos los días compartidos. Para qué tratar en vano de definir lo indefinible. Para qué recordar lo que nunca va a volver a ser. And all I do is miss you and the way it used to be. Para qué lamentarse si ya no hay vuelta atrás. Y para qué separarse, si juntos inventan estrellas nuevas y le cantan a un árbol.

Besos, caricias, perfumes, humo. Todo queda. Y qué mas da, si cuando se trata del amor somos todos grasas.

And I deamed your dream for you and now your dream is real.

Y duró lo que un suspiro, pero tan fuerte y libre como tal. Ella, con sus ojos negros y una flor en su sonrisa, lo escuchaba. El, con su manera particular de fumar, no callaba. 

Un abrazo de sus manos y una conexión casi tangible de sus almas. Y sueñan con el sol, ese en el que las miradas se interponen, los pajaritos le cantan a las nubes y algún que otro perro le ladra a sus miedos. 

Steps out of the shade, says something like you and me baby, how about it? Ella dijo lo justo y necesario para enamorarlo, el, haciendo lo que sentía y diciendo lo que pensaba, la cautivó.

Y siempre fueron raros. Todos lo decían, todos lo sabían, ellos lo sabían. ¿Cómo más iba a terminar esa historia?

Diciéndole adiós a algo que no saben lo que fue. Diciéndose adiós el uno a otro sin saber bien por qué.  No olvidando todo lo vivido juntos, pero opacando esa belleza con finales abruptos, sensaciones amargas y palabras de más. Una que otra de menos.

And all I do is kiss you through the bars of the rhyme. 

Atracción en su rostro, frialdad en sus palabras, calor en sus manos y misterio en su persona. Anyway, what you gonna do about it?

jueves, 19 de abril de 2012

Solo el amor salvará al mundo


Dos bolsos, una mirada, una corbata y una sonrisa. Junto con todo eso, un bandoneón. Además, un banquito. Un pantalón gris y una postura de colores frente a la vida. Una falta de miedo en su persona que le da miedo a terceros y una falta de verguenza en sus palabras que le da verguenza a los demás. Firme, contundente y cien por ciento en contra del tabaco, denuncia al gobierno. Y su carta a la presidenta generó repercusiones. Un discurso que condena a las tabaqueras fue la respuesta. Fa, este podría ser buena pareja para Chicha. Recita tangos entonces, mientras el tren colapsa de gente y ruge al avanzar. Y con él, avanza el tango.

De esas personas a las que vale la pena hacerle una y mil distinciones más. Por qué, si es un tipo que tiene setenta años y va de tren en tren con su corbata su banquito y su bandoneón, toca un par de tangos qu- sí, bueno, toca con clase y con estilo y con profesionalismo y experiencia un par de tangos que son conocidos y reconocidos por los que saben. Pero en fin, qué tiene de wow. Qué tiene de distinto, qué tiene que se merece una distinción. Qué tiene, si va al tren y pocos lo miran, todos los oyen pero dos o tres realmente lo escuchan, alguno que otro le tira una moneda, pero nadie levanta la cabeza y se fija en él. En lo que es. En lo que significa en tiempos como los de hoy.

¿Quién es este señor para ser digno de un homenaje sencillo pero homenaje al fin? Nada más ni nada menos que una persona que no le da miedo decir lo que piensa, que defiende una postura y la defiende con firmeza y altura. Un señor de setenta pero con la fuerza de uno de veinte, la gracia de uno de tres, la simpatía de uno de ocho, la sabiduría de uno de cien y la inocencia de uno de uno. Un hombre que busca miradas y encuentra, en vez, ojos que buscan escapar de los suyos. Que tratan de disimular y hacer de cuenta que no escuchan nada. Porque está hablando fuerte, y está hablando del amor. 

"El amor salvará al mundo". Así saluda, así se despide, así interrumpe, así continúa, así empieza y así termina. El Amor Salvará Al Mundo. Benditas sean tus palabras hombre. ¿Y es que a dónde vamos con tanta muerte tanta hipocresía y tanta mentira? A la nada. ¿A dónde vamos con el amor, en cambio? El lo dijo. El lo dice, ba. A la salvación. Amemos más y odiemos menos che, que la vida es un regalo. Está para gozarla y gozarla juntos.

lunes, 16 de abril de 2012

Qué habría escrito Neruda, qué habría pintado Picasso

El galán de todos los tiempos. Vestido de negro y en una noche de estrallas -y para su fortuna- de calor, compra los corazones de las mujeres que se amontonan para verlo. Hombres también, claro. Dice lo que quieren escuchar... a veces. Otras tantas disfraza sus palabras con refranes bonitos y metáforas que dan vueltas y vueltas para que la frase quede linda. De vez en vez la idea no, pero la frase queda linda siempre. Y todo se acerca más a una obra de teatro que a un recital. Ellas se amontonan para verlo, decía, y el las  enamora con un par de mentiras y un aire de conquistador que consigue lo que quiere a toda costa. Pues quién sabe si realmente piensa así, quién sabe si sus palabras no contradicen su pensamiento, quién sabe si ademés del amor le gustaría hablar de otras cosas y abarcar otras áreas ademas del sexo. Lo cierto es que con su imagen de psicólogo del amor y rey del machismo -no le demos otra vuelta de tuerca a esto último-, conquista. Y logra, por cierto, no solamente letras que poéticamente son más que rescatables, sino que además, acierta. Presunciones ciertas, hipótesis verídicas, situaciones y vivencias reales, diarias, cotidianas. Gente que se identifica con ellas y que por eso lo ama, cree que el es el doctor de las relaciones amorosas y el defensor de las víctimas del deseo. El entiende y difiende a todos esos heridos por amor. Y ahí, sin más ni menos, o quizás con un poquito más que menos, los atrapa. Porque sufren, lloran, aman, mienten, traicionan y sienten. Ante todo y ante todos, sienten. 

domingo, 15 de abril de 2012

El valle del mar y el valle de las lágrimas



Cuántos habrá que se preguntan por el sentido de la vida. Cuántos buscaron y buscaron y vieron como respuesta nada más que oscuridad y tinieblas. Cuántos, incluso, lloraron, se frustraron y se mataron por no encontrar ni una puta ni una miserable luz que indicara un poco de este camino tan jodido en el que estamos metidos. Y por momentos es eso. Por momentos es una mierda. Es sufrimiento, es el absurdo en su máximo esplendor. Es, ante todo, incertidumbre. Ignorancia total de lo que vendrá. Y ahí aparece el abatimiento, la resignación y el rendimiento. Se rinden entonces ante Tanto. Ese Tanto que apabulla, sobrepasa y molesta. Y bien de forro, hace que hasta nos cueste respirar. Ese Tanto indefinido. Pero que aparentemente está ahí solamente para joder y complicar las cosas. Como si ya estar acá no fuera lo suficientemente dificil.

Pero hoy entendió. Hoy ese Tanto se da vuelta. Hoy aparece la luz y le muestra no una parte, sino que por unos minutos, TODO el camino a transitar. Hoy, por un instante, entiende el sentido de la vida. Le duelen tantos suicidios, tantas frustraciones, miedos y sufrimientos vividos hasta en carne propia. Porque de repente todo es tan claro. De repente TODO cierra. Y es cuando el sol brilla, las olas rugen, los pájaros apaciblemente vuelan y ellos dos, sonríen. Porque flotan en el mar. Y en silencio, contemplan la isla y buscan la línea del horizonte perfecto. Porque callan, pero se aman y se entienden. Porque el llega y ella está feliz. Porque tras vivir esa vida agitada, rutinaria y diaria, frenan y descansan. Y al compartirlo, nada es en vano. Una plenitud y riqueza que lejos de ser desperdiciada en su soledad, se exprime y se vive y se goza. ¿Tan facil era? Tan claro estuvo todo este tiempo. Mas escondido y acorralado y manipulado por las rutinas de una vida de la que hoy ya nadie parece escapar. O al menos casi nadie.

El sentido de la vida es el amor. Así de simple. El amor. Ese del que pocos hablan, muchos convocan sin sentir y no todos conocen. Y claro, nadie entiende. Porque escapa de las jaulas de la razón y se libera en el sentir. 

El amor es el sentido de la vida. O por lo menos es lo que le da sentido a su vida. Todo lo malo, todo lo oscuro, toda la mierda y todo lo trágico vale la pena solamente para para vivir este momento. El de meterse al mar con su papá, pasar ahí horas en silencio mirando la Isla de Lobos y contemplando esa línea imposible en la que el mar se choca con el cielo. 

miércoles, 11 de abril de 2012

La dicotomía del amor



La marea. La revuelve, le da vueltas el cuerpo, la saca de sí y la vuelve a poner. Solo cuando quiere. Su mente expresa, la de ella, vuela. Sus palabras se dibujan en el aire, las de ella, callan. El piensa que es negro, ella que es blanco. Pero los dos buscan la paz, y gracias al cielo, hablan. Pues tienen mucho que decirle al mundo. Y en algún lugar oculto de su alma, lo saben. Los dos.

Miran la luna y acarician perros. En invierno añoran el calor, y en verano, lo gozan. Viven. Quieren escapar de algo, no saben bien de qué, mas la necesidad de hablar, expresarse y escapar, están. Irse, sí, pero no sin antes encontrar el por qué. Y claro, explicarlo a terceros.

Odian la hipocresía, aman el amor. Y aunque muchos digan que es una utopía, creen en un mundo mejor. Al lado del  mar si es posible, para abrazarse con las olas y acostarse con el sol.

Solía refugiarse en la música, ahora en la escritura. Lleva una vida tranquila y por qué no, sueña con el campo y el silencio. Simpleza en toda su bendita pureza. 

Mientras, ella encuentra la alegría en las sinfonías eternas de una naturaleza efímera, toca las notas y acordes ocultos en el verde del pasto y el claro azul del cielo. 

Bella la rebeldía que la saca de lo típicamente cotidiano. Y de repente vuelve a hablar. Y ella lo vuelve a sentir. No puede pensar, no puede concentrarse. Porque él habla, se mueve, camina, mira. La mira. Y ella, mientras tanto, sueña. 

Y cantan a la par. Música clásica que acompaña las voces del silencio. Pájaros que cantan al son de la Creación. Dos cabezas que piensan distinto pero que buscan lo mismo. Y sin siquiera saberlo, lo alcanzan en el intento. 

Una vida despojada desatada y loca. Pero distinguida y ordenada. Eso es lo que busca. Lo que buscan. Libertad, ternura, amor condensado en eternidad. Y de fondo, un tango triste pero alegre ante sus ojos. Pues todo lo es.

Denuncian la injusticia y buscan el bien común. Y bajo un eucalipto que de sombra, se acuesta, sonríe y suspira. Porque claro, y qué más era de esperarse, piensa en ella. 

Ella, simpre ella. Que no lo sospecha. Pero que lo marea. Lo revuelve, le da vueltas el cuerpo, lo saca de sí y lo vuelve a poner. Solo cuando quiere.