Volvió empezado el otoño y su presencia promete felicidad. El último encuentro que había culminado en lágrimas que como gotas de una tormenta fuerte bordeaban el límite del granizo, caían para agujerear la tierra. Pero volvió, un día en el que el sol no sabe si salir o guardarse. Con sus quinientas valijas y centenares de sonrisas para hacer sonreír a otros. Volvió y con ella aparecieron las ganas de seguir andando y bailando, para siempre. Pobre de ella si siquiera osa en dudar si fue invocada en aquellas noches de playa y fiesta, océano y sol. Escapó del verano para refugiarse en la nieve, y todo es experiencia. "Solo los sueños y los recuerdos son verdaderos" (Sábato), así que de ellos vivirá. Volvió, en definitiva y al fin. Vuelve con ella la parte que hacía falta. Esa que empezó a nacer hace ya quince largos años y le quedan tantos otros para seguir creciendo. Lejos ha de morir. Pues todo lo trasciende, como todo lo verdadero. Vuela entonces, ¡y acércate al cielo! Volvió su hermana, aquella que hace unos años catalogó como la que portaba nombre de delfín, y nuestros amigos, los norteamericanos, lo corroboraron. Qué lindo, bienvenida seas. A este país al que poco amor le tengo pero que con algo de cariño todavía cuento. A una ciudad caótica y triste, pero a una familia que te espera y una amiga que te canta. "Such a feelin's coming over me..."
sábado, 23 de marzo de 2013
Volvió esa parte que le hacía falta
domingo, 17 de marzo de 2013
Una sonrisa argentina
Las
redacciones arden y hacen lo imposible para ser objetivas. El país recibe un
mimo de Dios, una caricia que calma los dolores más profundos, un abrazo que
calienta las heridas del alma. Los ancianos lloran al entender, los jóvenes
sonríen al sentir, los más pequeños simplemente se alegran. Porque algo que
estaba en decadencia empieza a levantarse, un país que estaba bañado en sombras
tiene una nueva luz, en un mundo regido
por el crimen y la injusticia empieza a asomarse la humildad y el amor. Los valores
de aquél que les dio la mano a las prostitutas, abrazó a los pobres y perdonó a
los pecadores se ven reflejados hoy en el nuevo líder de esta comunidad humana,
que en el fondo busca la unión y el descanso en Dios. Un nuevo sucesor para un
nuevo mundo. Una esperanza para ese país que iba en picada para abajo, tocaba
los abismos de la corrupción y bordeaba el dominio de la hipocresía. Una sonrisa
se dibuja en su rostro, que asomada en ese balcón es un símbolo de paz. Su
sinceridad nos toca el corazón. Hasta los
más duros se enternecen y los escépticos se emocionan. Las críticas están, pero
nada es más fuerte que las ganas de avanzar juntos, unidos, orientados a un cambio
notorio, guiados por el hombre que aborrece el oro y busca la simplicidad, que
le da la espalda al orgullo y recibe cálidamente a la humildad. Y de vuelta esa
sonrisa, que la sentimos nuestra, que por ser argentina nos identificamos con
ella y al contemplarla entendemos, que finalmente, alguien vela por el país.
No
es un detalle, es histórico. Es un cargo muy grande para alguien que se
reconoce pequeño. Es una palabra de aliento para un enfermo, una ilusión para
los que creían que todo estaba perdido, una isla en la que un náufrago
descansa. Vuelven las ganas de ser parte de ese rinconcito del mundo. Que aunque
esté gobernado por la corrupción y la mentira, cuenta con mentes ágiles y
cuerpos fuertes decididos a revertir la situación. Despertemos, seamos sencillos, amemos al
enemigo y busquemos a Dios. Que así, la vida es mejor.
martes, 12 de marzo de 2013
Trenes, mi motif preferido
¿Y
es que tan poco humano es el gobierno que ya literalmente se caga en la gente
que viaja? No al extranjero, no a pasear, no a recorrer la ciudad. A trabajar,
a estudiar. A colaborar con lo que pueden para que este país deje de ser la
mierda que es. O por lo menos para que mejore. Yendo a trabajar, cada uno
aportando con lo que puede, para construir entre todos algo mejor, para darle
de comer a sus familias, para formarse como personas y como profesionales. Sin embargo,
viajan a destino como ganado. Seré monotemática con el tren. ¿Pero acaso somos
ciegos? ¿Creen que no vemos a dónde van destinados los millones de pesos que
deberían ser invertidos en estas vías? Nada menos que a sus bolsillos,
degenerados, egoístas, corruptos. Cada vez que sube al vagón siente el calor de
todos los que viajan apretados, sin poder siquiera sacarse la campera, sin
poder respirar como se debe, sin poder leer un libro. No piden mucho, solo
viajar con dignidad. Esa que se ve perjudicada cada vez que embarcan ese viaje,
vacío de salud. Pues ya no están jodiendo con los salarios de las personas, se
metieron con la salud de la gente. La esperanza de que aparezca Batman o algo
parecido se va desvaneciendo poco a poco. La luz en ese túnel es cada vez más
tenue, más clara, está cada vez más lejos. La figura de un héroe no está. Lo único
que ve es un conjunto de déspotas que dominan a una población entera. A través
del miedo los controlan, y mientras pierden el tiempo sonriendo cínicamente
como quien porta lingotes de oro, el resto de los ciudadanos se ahoga en un mar
de deshonra. Sometidos a un régimen vil que no busca el bien de todos. Indignados
por semejante agravio. Ofendidos, y sin embargo, sin más que hacer que seguir. Cada
mañana, cada tarde, cada noche. Insalubre. Adentrarse en los vagones de la
muerte. Que si ay, si tan solo pasaran más seguido sería todo tan distinto. No alcanzó
con que murieran cientos de personas en accidentes, en incendios, en
descarrilamientos. Puertas que no cierran están agarradas literalmente con
alambre. Vamos, qué estamos, ¿en el 1900? Algunos pocos, y digo fuertes, se
toman el asunto con humor y gracia, y en alguna que otra oportunidad lanzan una
bomba irónica. Qué más nos queda. Esto ya no es injusto. Esto ya dejó de ser
insalubre. Lejos está de ser mentira y corrupción. A tal punto se llegó, que ya
es gracioso.
Reinventate
Volver a
ser uno mismo, reivindicarse. Pero para eso se necesita saber quién es, o por
lo menos quién era uno antes de ser lo que es hoy. O es que lo que es hoy
todavía, de alguna manera, sigue siendo parte de sí. Dejó de ser, pero sigue
siendo él. Reinventate, probá cosas nuevas, si no cambiás los detalles el
resultado final va a ser siempre el mismo. Cambiá de look que los cambios
exteriores a veces potencian e incentivan a los de adentro.
Sí, alguna que otra promesa que la encamine un poco. Separarse de la oscuridad para divisar un poco mejor los colores. Soplar el humo y hacer que los pájaros salgan volando por la ventana. Sostenerse un poco en una mano divina que empuje y aliente a seguir, a no frenar el ritmo. Desacelerar, sí, pero no frenar, porque el corazón sigue latiendo.
Un ramo de flores que perfume el ambiente que antes olía a alcohol, ser consciente de los recuerdos, que los momentos no se pierdan en el olvido, captar los detalles y las miradas, los movimientos de las bailarinas y las palabras de los poetas.
Sí, alguna que otra promesa que la encamine un poco. Separarse de la oscuridad para divisar un poco mejor los colores. Soplar el humo y hacer que los pájaros salgan volando por la ventana. Sostenerse un poco en una mano divina que empuje y aliente a seguir, a no frenar el ritmo. Desacelerar, sí, pero no frenar, porque el corazón sigue latiendo.
Un ramo de flores que perfume el ambiente que antes olía a alcohol, ser consciente de los recuerdos, que los momentos no se pierdan en el olvido, captar los detalles y las miradas, los movimientos de las bailarinas y las palabras de los poetas.
En
definitiva, ¡volver a ser uno mismo! Qué mejor que eso, si es la pura verdad
concreta, el puro amor tangible, la felicidad real. Reivindicarse. Reinventarse.
Cambiar el look. Y sonreír, escuchar a los ancianos y sonreír.
Las palabras pudieron más
Oh
no, por favor que no comience la tortura. Por favor, aléjate de mí, tú que
vienes con el frío, los cambios fuertes de temperatura. Ayer era verano, hoy es
algo parecido al otoño. Vuelve, calor, con los rayos del sol que todo lo
calientan. Vete, viento fuerte, que traes contigo angustia y resfríos. Y ni
hablar de vos, hablemos de vos, que apareces cuando camino un poco más rápido o
subo una escalera. Se cierran los pulmones y cuesta respirar, porque los
alvéolos son chiquitos, el espacio para que viaje el aire es cada vez menor y
se hace difícil respirar. Alergias, esas que no le permiten desarrollarse
plenamente, esa que no le permite sonreír como quisiera, esa que no le permite explayarse
por los jardines y jugar debidamente al tenis. Primero está el aire. Después
viene hablar, sonreír, comer, moverse. Sin aire, sin embargo, nada de todo el
resto es posible. Cantar y bailar, ni hablar. Asma, tú que ya formas parte de
sí, que ya estás incluido dentro de sus rasgos y su personalidad, esa
deficiencia sin la cual no sería como es hoy. Quizás un poco más débil, tal vez
menos tolerante al dolor. Por ahí, quién sabe, menos agradecida a la vida. Pues
cuando no respira, ve blanco. Cesa de respirar por unos segundos y nada es como
lo era. Los árboles pierden el color, el agua no calma la sed, la comida deja
de tener sabor. Cuando hay aire, en cambio, la música tiene otro sonido. Las cosas
empiezan a tener sentido, pues una de las necesidades básicas está cubierta. Exaspera
un poco saber que hay tanto aire que la rodea pero que no puede entrar en ella.
Pero quién dice no saldrá de esta. Quién dice le enseñó a ser lo que es hoy. Quién
dice, también, amó tanto a su enfermedad que la convirtió en un aliado, y es el
día de hoy que no se puede despegar de ella. ¡Ya es hora! ¡Ya viniste a hacer
lo tuyo! Andate por favor, como te fuiste cuando vino el sol. No regreses con
el invierno, no ataques con las flores otoñales, dame un poco más de libertad,
la que me permite moverme y vivir lejos tuyo. Ni siquiera te asomes. Ya te veo,
con tu capa negra escondida atrás de un árbol. Pero querida, lo siento. El calor
del sol puede más. Y mi capacidad para expresarme, te supera.
miércoles, 27 de febrero de 2013
Viviendo sin él
Los
abandonó. Sin palabras de más, sin menos
descaro que la falta de un adiós que calienta el alma, necesario para
sobrevivir, indispensable para seguir. Los abandonó, como quien abandona a una
mascota recién nacida, la deja tirada en la calle como quien deja una bolsa de
basura. Los dejó, sin mirar atrás. Sin siquiera corroborar que estuvieran
vivos. Se alejó, sin miedo, sin cobardía, se los arrancó de su propia piel, se
desvistió de ellos, se soltó de la mano. Se ausentó y no volvió, dejando como
huella solamente lo que fue, porque nadie nunca volverá a saber qué será de él.
Caminó sin culpa, atravesó mares sin pensar en ellos, sin recordar que estaban
solos del otro lado del océano, sin nadie que los abrazara. Porque no los
abrazó, solamente se fue. No los besó, simplemente marchó. No los amó, se
olvidó. Sin explicaciones los traicionó, sin lástima los lastimó. Heridos quedaron
y así quedarán, tapando ese agujero que siempre quedará, por más de que brille
el sol y la luna se refleje en el mar, ese hueco va a estar, y no hay sol que
por más sol que sea, alcance para llenar lo que no hay. Mientras el recorre
tierras fértiles, arenas vírgenes y playas desiertas, ellos esperan un regreso
que nunca va a llegar. Lejos de donde canta la música y cerca del dolor,
sonríen sin sonreír y esperan sin esperanza. Poco a poco van acercándose a un
abismo que lejos de acogerlos, los hace sentir cada vez más pequeños. Mas se
empiezan a asomar, y en ese asomarse encuentran algo, algo que se parece a la
felicidad, algo que se disfraza de confort y al fin, paz.
domingo, 17 de febrero de 2013
Realidad mentirosa
La relidad es bella, pero hay algo turbio en esas películas que dibujan una vida perfecta, en los libros que prometen felicidad cuando muestran que uno es feliz cuando hace lo que ama. ¿Pero puede, uno, hacer lo que ama?
Se acuerda de los libros, llama a las escenas, conmemora viejas canciones. Y mientras, la realidad le escupe en la cara.
Qué sos vos de mí, qué soy yo de vos. Digo que no me gusta el amor pero amo el amor, digo que no me gustan las rosas pero amo las rosas. Todos esconden palabras para no intimidarse con la mirada del otro, todos optan por callar antes que cantar. Imposible aguantar la desaprobación, sería rendirse frente al dolor. Nadie cuenta sus sueños, pocos se animan a confesar sus anhelos. Pareciera que son tres los que siguen sus instintos, cuatro los que hacen lo que aman, cinco los que tocan el piano y viven vendiendo choripanes, uno el que le escapa a los billetes y todo el resto, los que corren tras ellos. Pocos los que son felices durmiendo siestas, escuchando música de la buena y leyendo libros de los lindos.
Una cosa es la que se lee en esos libros, lo que se escucha en esas canciones, y otra la que se vive. Día a día, noche a noche. Y en ese día está ese sol, que todo transforma y de alguna manera, todo lo convierte en santo. Y en esa noche está la luna, que guía y llena el cuerpo de un temblor que por tan fuerte, da un poco de miedo. Pero si se deja sentir, entiende que es una caricia.
Sí, el mundo absorto en tus juguetes podrá abandonarte, pero no te dejes abandonar por ese templo que es más sagrado que la esperanza.
No estamos colocados donde termina la tierra. Estamos donde comienza el Cielo. A vivir lo que nos toca pues y entender que si ya estamos acá, estamos acá. Disfrutémoslo juntos, regalemos más amor y escuchemos más a nuestros deseos. Vivamos desde adentro. Respiremos con pasión.
Tal como lo describen esos libros que amamos, y claro, esas películas que prometen amor eterno. Que al fin y al cabo, es la realidad la que supera a la fantasía. Y lo mundano, a la ficción.
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