Lo secreto permanece en la osadía
de un encuentro fugaz. Lo que no se sabe quiere salir a la luz. Lo que se sabe
aburre, y ya no es novedad. O se sabe y se quiere saber más. Una de dos. Y se
dan de la mano cuando las miradas buscan otras paredes y las voces otros sonidos.
No se conocen, pero se sienten. No saben nada uno del otro, pero se exploran. Vienen
de mundos distintos, y lejos de querer parecerse, tienen el valor de verse así.
Mas se asemejan y chocan, justo en esa línea en la que las diferencias se
fusionan a la par y se rozan las educaciones, los movimientos, el ritmo. Música
en común, sonrisas que se escapan. Un guiño se atreve a asomarse, e inquieto y
revoltoso, se asoma.
domingo, 22 de julio de 2012
miércoles, 18 de julio de 2012
Querido Ruso
Querido porque lo amaron, Ruso porque así lo fue. Feliz
porque le hicieron un lugar, contento porque fue al campo, trepó montañitas,
persiguió pájaros, disfrutó del sol y conoció el río. Simple porque fue perro,
importante porque fue el y fue fiel.
El verbo en pasado porque ya no está acá, un reconocimiento
porque fue especial, y una sonrisa esperanzadora que indica que algún día nos
volveremos a cruzar. En ese majestuoso musical, en ese paraíso celestial, en el
que el ruido de sus patitas indica que se acerca y que ya nada va a volver a
ser igual.
Blanquito y flaquito alegró muchas vidas, con sus ojos
inocentes se dejó acariciar, y con la cama en su cuarto la ayudó a soñar en
paz. Pequeño pero no indefenso, y para con ella, protector.
Alegría extrema al pasear… ay si todos fuéramos un tanto más
perros que humanos. Una caricia lo sería todo, un paisaje verde sería un sueño
hecho realidad, y un plato de comida sería todo lo material. El resto, claro,
pasa por los afectos. Sin conveniencias, él todo lo que quiso fue jugar. Y estrellas
en la noche pudo contemplar, ríos fue a visitar, y más relevante aún, una
familia supo alegrar.
Ruso corre ahora en otros prados, pero los recuerdos quedan. Los
frutos permanecen. Lejos de remplazarte, buscan recordarte. Y cada árbol y cada
canción que nos recuerde a vos y a tu sexy silueta, pues entonces será un árbol
lindo y una canción bonita.
Gracias por lo que diste en esta vida. Aguardamos ansiosos
esperarte en la que sigue, veremos ahí qué tanto más tenés para entregar. Hasta
allí y hasta entonces, adiós.
martes, 10 de julio de 2012
Un paso al costado
Lo que antes hacía que el verde
fuera más verde y el cielo fuera más cielo, hoy hace que todo sea nebuloso, y esa
humedad triste opaca la nitidez de una realidad que lejos de ser cruel, es ella
como es, bonita. Por qué estar viviendo lo que es negro si se pueden
experimentar colores y vivencias nuevas. Pero coraje y valor van de la mano, y
sus ojos se enfrentan con los suyos. Para nuevamente, serse fiel. A lo que es,
a sí mismo. A su persona. A las cosas como son y los arcoíris como deberían
ser. Coloridos. Y qué mas lindo si sirve para escribir, si despierta emociones
y con ellas una buena reivindicación a lo que siempre fue. Único, imponente. Amante
del sol y una atracción peculiar por lo complicado. Y es que un pasadizo es el
que se cierra, y otros miles son los que se abren. Y volvemos a lo de siempre…
¿qué es lo que siempre quedan? ¿De qué nos nutrimos para siempre? De los
benditos recuerdos, por eso, a vivir. Tus palabras Juanita fueron luz. Y qué
era de esperarse, viniendo de vos. “Recordar es volver a pasar por el corazón”.
Lejos de nostalgia, remplaza ese sentimiento por otro. Novedad, intriga tal
vez. Mas ciertamente felicidad por el crecimiento, hasta un poco de orgullo que
se esconde con vergüenza. Entre las manos que se entrelazan suena Your Latest
Trick, y mientras Knopfler acompaña sus letras con su guitarra y sus dedos que
no empuñan púa alguna, se miran. Y sonríen, y después de ese tiempo que pasó,
que se diluyó en el aire hace rato, esos días que secundan en el fondo de las
aguas que ya bañadas en flores marchitas enloquecen y desesperan… y las tierras
apacibles cantan en paz bajo el tumulto de esas olas. Sonríe al leer, y lo
siente. Sonríe al escribir, y lo sabe. Y eso que siempre fue y nunca fue ya no
va a ser. Eso que nunca se dijo y alguna vez se empezó a decir, ya no va a ser
dicho. Porque es así, porque son así. Distintos. Y ahí, ese momento en que lo
meramente superficial empezó a confundirse con un poco de lo esencial, tocó
fondo. Las estrellas así lo quisieron, entonces así lo hicieron.
domingo, 1 de julio de 2012
World gone wrong*
Motels on the road, billions of Roxannes young
and wild lying and walking by on the muddy streets. Old guys at their parties, inside and outside
their cars. Blood in their eyes, smoke everywhere, inhaling every bit of dust.
People who want people. All of them want
money. Others, just show their body and sell it. Just like cigarettes. Twisted minds,
twisted dreams. Some more of this
and less of that. Cause
more is better and less is crap.
Criticizing what they don´t even know. Doing what
thet should not, fighting for what they don’t understand, tangling
themselves and others in darkness. Avoiding stars, looking for heaven in the
eyes of the devil.
Desolation everywhere, so take
your light with you and show it to the blind. Lonely? Sing your song then. The sky
sure listens.
Power abuse. Show off your most
terrifying guns. Others will fear you. It´s all about that. A state of fear, by
which control is easy and smiles
are missing.
Folk music for the old ones. And against
all odds, they hope. Prayers blowing and falling with the the rain. Hoping for a change and hoping
for love. Because again, the sky sure listens.
*Título de un álbum de Bob Dylan
*Título de un álbum de Bob Dylan
lunes, 18 de junio de 2012
Más corridas y más sarcasmo
¡¿Qué QUÉ?! Que nada. ¡¿Pero que
QUE?! ¡QUE NADA! Pero decime, ¡¡¡¿¿¿Qué QUÉÉÉÉ???!!!
¡¡¡Que DÓNDE CARAJO ESTAMOS METIDOS!!! Ah, eso… bueno, a ver… evidentemente, en
un pozo. Un pozo sin salida, oscuro y tenebroso, en el que la adrenalina incita
a seguir y la desesperación seduce con maldad a dejarlo todo… en el que el
bendito RF nos maneja como marionetas a su cambiante gusto e insaciable placer.
Y en el que nosotros somos conscientes de la maldita ruleta rusa en la que poco
a poco y paso a paso nos vamos sumergiendo, conscientes de nuestra posición de
víctimas sin descanso y despiertos ante la diversión y las ganas de producir y
bailar. Pero conscientes al fin. Que sea
lo que Dios quiera. Perchas que vuelan con alas de inseguridad pero decisión,
valijas que ruedan y se arrastran por los pasillos descaradamente, hombros y brazos
que levantan pesos insufribles, y como hormiguitas viajeras, ellos trabajan. Pero
se ríen y fuman, eso sí, fuman sin parar. Y de ahí, cada vez que hay humo por
la calle o humo en las fiestas o humo en la casa, ellos aparecen en su memoria.
Ellos y sus cigarrillos, ellos y sus encendedores. Peinados raros y vestimenta
adecuada para la situación, de vez en vez una puteada y el escenario listo al
fin. O no aún, aguarden unos días… ¿y que es lo que siempre viene y nunca
llega? EL. No, el no, EL ESTRENO. Porque él está, en su sillón plateado y con
sus tapados de pieles, está. Con sus amigos cuidas tatuados y agujereados y con
bastones por doquier, él está. Con su oro, sus anillos, sus zapatos en punta y
su voz suave y delicada. En definitiva, uno más entre el montón. Caterings para
tirar al techo, empanadas para regalar, y junto con todo lo prohibido y lo
innombrable… el dinero. Sh, hablen bajo. Eso no se dice, y más bajito aún… eso
no se pide. Corridas y bajadas, más corridas y más rodetes, más demacre y más
cansancio, más humo y mas encendedores, más planillas y más llamados, más
famosos y más peleas, más discusiones y más revistas… pero revistas y risas al
fin, ironías y secretos, claramente, al fin. Televisión y a cagarse en los
feriados, la ley de Murphy y que se cague el que llegó último, SÉ PILLO, o
CEPILLO, o SEPISHO… ya no sabe cuál. Mariposas
vuelan, los colores cambian. Voz ronca y alguna que otra destruida por el humo.
Llega a su casa y el perro mueve la cola. Qué sería de todo esto sin vos, bonito sarcasmo. Ay, que lindo eran esos tiempos
cuando nos dábamos el lujo de salir a pasear. Pero esto es salir a vivir, y que
lindo resulta conocer la vida. Ojos oscuros y casi todas las mañanas, vestidos
de ojeras impiadosas. Pues nada lo perdonan. Pues nada lo dejan pasar. Nada, al
menos, sin volverlo más oscuro y un poco más retorcido. Amigos luego de
compartir jornadas íntegras uno bien al ladito del otro, pues el lugar es
chico, los corazones son grandes y los cuerpos son muchos. A producir y a
producir bien, no necesariamente organizadamente, pero bien. Dance with me into
the colors of the dust. Música y canciones para la orquesta, y a ordenar toda
la ropa que no ordenó en su vida. Vieja, mirame ahora. A correr más, a dormir
menos, a vivir poco. O como le gusta verlo a ella, a disfrutar más, a correr
distinto, a reírse de lo más loco y a vivir más… por supuesto y por siempre, a
vivir.
sábado, 2 de junio de 2012
Esperanza y fiesta
Caras embarradas, pantalones y remeras
llenas de tierra, zapatillas rotas. Y en medio de la aridez, risas. Miradas
transparentes y sensibles que lo único que quieren es jugar. Panzas
inexperimentadas que buscan torta. Piernas con ansias de correr, manos que
desean pintar y mentes que anhelan escapar de lo cotidiano. Plegarias
y alabanzas que encuentran su lugar en medio de una tarde llena de compromiso,
solidaridad y alegría.
Felicitaciones
a los que en lugar de quejarse, se mueven, participan, arman ludotecas y
abrazan a los chicos de la villa. Que viva su esperanza, que canten su canción
a la luna y compartan su amor que sueña con una realidad que lejos de
calificarla como desesperante y triste, la toman como motivación para seguir
caminando, cambiando y mejorando las cosas. Como una luz en el fondo de ese
túnel oscuro y aparentemente sin salida, pero solo aparente, porque dicha
salida ciertamente existe, indica un camino a otras caras y otro mundo, en el
que hay lugar para la comida y el amor, las sonrisas y la vida. Y así como
quien no puede escribir sin música, ellos no pueden experimentar semejantes
vivencias sin expresarlas a terceros, ya que pasa a ser una necesidad vital
compartir el amor ya compartido y vivir
la generosidad ya vivida. Describir cómo esos ojos oscuros recobran vida, cómo esa tristeza se vuelve
risa y esa angustia se transforma en esperanza. Una esperanza que elige su
propio destino, que opta por la solidaridad y escapa de las drogas, agarra la paz
y suelta la violencia, se aferra al
paraíso y a los colores, y
decididamente, sale de la oscuridad. Y ahí entonces disfruta y baila.
Porque creen en un mundo mejor, porque vienen de abajo y saben qué se siente, porque no quieren lo mismo para sus hijos y sus nietos, porque sueñan con una vida donde la música exista, los libros los transporten a otras aventuras salvajes, donde las cosas que vemos en las películas como el hambre, la desnutrición, las muertes, las drogas como única salida, no sea ni siquiera posible. Donde acostarse con frío, despertar con frío y caminar con frío, sea algo utópico. Imposible. Pero caminar al fin, ante toda desesperanza caminar, ante todo indicio que incentive a lo contrario y todo gobierno que no te de otra salida, seguir caminando. Porque hay gente que les da una mano, porque hay gente que les muestra otra salida, porque hay gente que les sonríe y no solo les dice, sino que les demuestra que las cosas pueden cambiar. Para bien, para mejor, y así, experimentar tan solo un poquito de cielo en esta tierra árida y seca.
lunes, 28 de mayo de 2012
Pequeños animalitos raros
Y es que sin lo raro, todo en este mundo sería
tan estático. El mundo no se movería, no
giraría, no rotaría. Porque sin lo raro no existe lo diferente, sin lo diferente no hay novedad. Y sin
novedad, queridos, no hay nada. O sí. Claro que hay algo. Algo monótono,
aburrido, porque todo sería igual. Y si todo es igual, es cansador. Como las
flores. Todas rojas, todas rojas, todas rojas. Te cansaste. Pero no, porque
existen de infinitos colores e innumerables formas. Porque si no hay novedad, no
hay lugar para la rareza. Y ahí empieza ese círculo vicioso en el que no
conviene meterse tan a fondo porque a veces es mejor no mirar la realidad que
mirarla y aceptarla, y ver y darse cuenta de que no es como se creía que era: fácil,
simple, individualista. Porque todo abarca, concierna e implica mucho más, todo
se construye desde abajo, todo tenemos que construirlo nosotros. Pero se fue de
tema che, estábamos en que no conviene meterse a fondo en este tema. Pero hoy
quiero. Y lo voy a hacer. Mierda. Si todo y todos fueran igual, no hubiera
existido el rock nacional. Porque todo hubiese sido folk. Si no hubiese
existido el pensamiento entonces raro de crear la guitarra eléctrica, no
hubiese existido el rock n roll. Si no hubiese existido la poesía, no existiría
entonces Charly García. Si no existieran los sueños, la obra de Cortázar sería
pobre. Pero existen. Y eso demuestra nuestra rareza como seres, individuos,
como el conjunto de animalitos que somos y que soñamos. Porque cerramos los
ojos, y el inconsciente escapa, los pensamientos vuelan, las ideas más
ilusorias y los cuentos más exóticos se vienen a nuestra cabeza, y vivimos así
las experiencias más locas, las aventuras más heroicas. Porque si queremos,
todos somos héroes. Si queremos, podemos ser reyes, pobres, marcianos. Podemos ser
felices o desgraciados, podemos estar solos o acompañados. Y no lo logramos con
alguna droga, sino con nuestra mismísima naturaleza, gracias a nuestra
maravillosa condición de soñar. Y soñar a lo grande. Involuntariamente,
automáticamente. Y así como soñamos, pensamos. Algunos más, otros menos, otros evidentemente
nada –y sino lean el diario. Pero pensamos, y gracias a que somos libres,
podemos tomar distintos rumbos. Por qué ser todos iguales entonces, para qué
joder y seguir las huellas de los demás, a veces de los más idiotas. Pero siempre
a donde alguien va. ¿Por qué entonces siempre todo tan igual? Siempre todos tan iguales. La
superficialidad engreída que gobierna autocráticamente en cada uno de ellos.
Los maneja, los domina. Siempre todos tan iguales. Reina la frialdad. El amor es
una cárcel, los sentimientos son aire. Maldita vanidad triste. Siempre todos
tan iguales. La autenticidad está
dormida. Otras zapatillas no existen. Otros ideales tampoco. Otra música para
el boliche tampoco. Todo se trata de pertenecer. Ay sociedad, desligate. Que
sean ellos, todos locos. La cosa más bella. Fidelidad, códigos, lealtad,
inocencia… hasta los animales están más familiarizados con esos conceptos. Y sin embargo, los raros somos nosotros. Pero
los animales tienen los códigos. La posibilidad de ser distintos somos
nosotros. De ir por un lado y que tu amigo vaya por el otro, de elegir vestirte
de otra manera, de elegir ir en contra de lo que piensa el de al lado, de
luchar por lo que querés y pelear por lo que creés. A eso hoy se lo llama ser
raro, porque implica ser diferente, porque significa despegarse del resto,
alejarse un poquito, y que ese espacio y ese aire le permitan a uno soñar y
soñar más fuerte, volar y volar más lejos, cantar y cantar distinto.
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