domingo, 25 de noviembre de 2012

Las cosas como son


El perro siempre estuvo dispuesto a darle amor y él lo traicionó. Lo único que quiso era recibir cariño y él lo apartó. Como quien abandona a alguien en una ruta y ni siquiera se da vuelta para mirarlo, lo dejó. Sin una puta luz que ilumine algo de ese camino oscuro y lleno de escombros, se quedó solo, tirado, sin saber a dónde ir, de dónde comer, de quién recibir caricias, con quién compartir un momento frente al fuego. Eran amigos, llevaban una vida juntos, se contaban todo. O al menos uno hablaba y el otro escuchaba, a veces mirándolo, otras no. A veces despierto y otras dormido. Pero en fin, siempre estaba ahí. No era lo mismo su presencia que la nada, iban juntos a todos lados, eran más que amigos. Un vínculo que creía indestructible se esfumó como se esfuma el humo del cigarrillo, ese que prendía siempre que salían a pasear. Porque sí, lo sacaba a pasear como quien saca a pasear a alguien que quiere, que busca que juntos disfruten del aire libre, como quien simplemente añora un pedazo de naturaleza por día, una cuota de frescura al pasar. Se atuvieron al sentimentalismo, nada fue más allá que eso, lejos del materialismo siempre se trató de emociones y sincera compañía. Cada vez que lo veía venir movía la cola y estiraba las patitas, esperando que el otro se posara sobre él y durmieran una siesta juntos. Y ahora no duerme porque tiene frío, no corre porque no tiene fuerzas, no busca porque sabe que no encuentra, no mueve la cola porque nunca está contento. Solo está solo. De vez en cuando viene un viejo a tocar el violín, se acuesta bajo un puente y sueña. Como solía hacerlo al lado de su amigo, pero claro, éste ya no está. Recuerda las tardes de ocio y música y se pregunta qué música estará escuchando ese viejo amigo en esa vieja casa junto a ese viejo perro que alguna vez amó. Para qué seguir pretendiendo que se quieren cuando evidentemente la distancia y la decisión de mierda de uno pudo más, la falta de empeño fue más fuerte que el amor, la mentira más grande que la verdad, el silencio más largo que las palabras. En vano la falsedad, no se justifica la hipocresía. Mejor lejos y sinceros que juntos y traidores.

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