martes, 5 de febrero de 2013

Prosa


Tierra y polvo levantan las ruedas de una carroza que con tal de avanzar, nos marea. No mira el camino, hay más kilómetros recorridos y ningún porvenir muestra el destino. Desiertos áridos y playas secas, ríos sin agua y lejos de sí, sus huellas. Alguien escondido en lo secreto canta y está conmigo. Triste y sin lamentos se le pasa la vida pensando en un pasado sin futuro que no le permite ver a través del humo. Un ciervo abandonado que simboliza la angustia que en otros tiempos hubiese sido un arcoíris, tal vez, pero hoy es un vidrio en la garganta y lo transparente lo remite a su iris. Y le duele al tragar. Amor ayer y amor siempre, y si amor lo fue entonces, amor mañana e infinitamente. Julio y los sueños, Borges y el Tortoni, yo en una plaza y vos, tus ojos y un gin tonic. Abandonados en una espera de algo que saben que nunca va a llegar, se aferran a los recuerdos y se ahogan en un futuro que nada promete y todo deja atrás. Colores bajo la lluvia, un pájaro y una locura. Que busca libertad cuando encuentra cuevas y anhela calor cuando siempre nieva. Falta mucho y sobra más, pero tu olor y sonrisa, ay dulce alma que desconoce lo prohibido, nunca están de más. 

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